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Inseminación artificial conyugal

Hay parejas a las que, tras decidir que se someterán a un tratamiento de reproducción asistida, se les diagnostica que la inseminación artificial es la técnica más recomendable para alcanzar la maternidad y paternidad. Siendo el proceso más sencillo dentro de las diferentes técnicas de reproducción asistida, la inseminación artificial puede ser de dos tipos, en función de la procedencia de los espermatozoides.

¿Cómo es el proceso de inseminación artificial conyugal?

La inseminación artificial conyugal es una técnica muy sencilla en la que se emplea el semen de la pareja, introduciéndolo en el útero de la mujer en el momento de la ovulación, para llevar a cabo la fecundación del óvulo. Este procedimiento permite seleccionar los mejores espermatozoides de la pareja, aumentando así las posibilidades de que el óvulo sea fecundado.

A la hora de llevar a cabo una inseminación artificial conyugal, ésta puede realizarse con un ciclo ovulatorio espontáneo o bien empleando una ligera dosis de hormonas (FSH) que estimule el mismo. En el caso de que se realice esta estimulación, siempre se hará bajo la supervisión de un ginecólogo.

En el mismo día de la inseminación, el equipo médico realiza un análisis del semen de la pareja, seleccionando los espermatozoides de mejor calidad. Una vez que se haya hecho esta selección, éstos serán introducidos en el útero de la mujer mediante el uso de un catéter fino y flexible. Supone así un proceso indoloro para la mujer y totalmente respetuoso con las paredes del endometrio.

Es recomendable realizar alrededor de 3 o 4 ciclos de inseminación, esto es, realizar el tratamiento durante 3 o 4 meses. Si los resultados de este tratamiento no son exitosos, entonces lo mejor para la pareja es buscar una nueva técnica de reproducción asistida que le pueda proporcionar el resultado esperado.

¿En qué casos se recomienda?

La inseminación artificial conyugal es recomendada para aquellas parejas que experimentan algunas de las siguientes dificultades a la hora de concebir:

  • Deficiencia en la movilidad, cantidad o calidad de los espermatozoides
  • Disfunción ovulatoria
  • Alteraciones en el cuello uterino que dificultan el paso de los espermatozoides
  • Esterilidad de causa desconocida

No se puede establecer un porcentaje de éxito de manera individual, ya que el éxito en un proceso como este depende de distintos factores, como son la edad de la mujer, el número de folículos maduros, la integridad de las dos trompas o la calidad seminal. Pero se puede decir que el porcentaje de éxito de esta técnica se encuentra entre el 15-20%.

El resultado no siempre es exitoso, pero si este caso se da, una vez descartada la inseminación artificial conyugal es posible continuar con la búsqueda del método más adecuado para la pareja.

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