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La infertilidad, en primera persona

Escribe en primera persona. Sabe de lo que habla. Antes que sus palabras, fueron sus vivencias. No enseña. Comparte. Lo que ha aprendido. Lo que ha luchado. Lo que ha sentido. No es psicóloga. Es una mujer con una historia que contar. Todo empezó en enero de 2004. Eva María Bernal tenía un sueño. Tenía claro que podía lograrlo. Tenía ganas de intentarlo. Y ahora, después de doce años, lo que tiene son tres razones. Tres nombres. Tres hijos, todos nacidos por reproducción asistida. Ahora lo que tiene es una familia. La suya.

Se presenta a sí misma sin tapujos. Sin miedos. Cuatro clínicas de fertilidad en ciudades distintas. Cuatro abortos. Tres hijos. Unos seis tratamientos de media por cada uno. Y sobre todo, la firme determinación de que ella sí iba a conseguirlo. ¿Qué hubiera ocurrido si no hubiera pensado así? ¿Habría cambiado algo? ¿Se habría rendido antes?

Eva María ya se ha visto cara a cara con la infertilidad. La conoce tanto que podría hablar en su nombre. Y es que durante el camino, se ha cruzado con las puertas cerradas. Las preguntas sin respuesta. Los vacíos. Los silencios. La incertidumbre. Se ha encontrado con los obstáculos: los que podía intuir, los que le habían contado o incluso los que nunca llegó a imaginarse. Pero como ocurre en muchos otros ámbitos de la vida, intentarlo era el primer paso para superarlos. De hecho, era el único si quería conseguirlo.

Su historia se llenó de puntos y seguidos. Cuando algo no iba bien, escribía uno y continuaba hacia delante. Y buscaba. Y volvía. Y no se rendía. Hasta que por fin, llegó ese momento que tanto había deseado. Eva María estrenó el sentimiento de mamá. La vida le cambió. Para ella también había una oportunidad. Ni siquiera entonces decidió escribir un punto y final y guardar la historia en un cajón. Menos mal. Primero fue su blog. Y a partir de ahí, todo lo demás. Charlas, entrevistas, talleres de reproducción asistida e incluso libros. Si hay algo que caracteriza a Eva María es su cercanía. La confianza que inspira. La calma a la que invitan sus ojos después de su historia.

Ha creado su familia pero también ha conseguido hacer realidad una comunidad de apoyo para los que que sufren infertilidad. En este lugar se habla el mismo idioma, se comparten dudas, se ponen palabras a los sentimientos. Se entienden los miedos y se compensan los silencios con las ilusiones. Personas de cualquier parte del mundo se notan cerca. Y menos solas.

no soy psicóloga, no soy coach, soy una persona con la experiencia suficiente para crear un entorno en el que las personas que están en reproducción asistida pasen este tiempo lo mejor posible, en compañía y asesorados de manera profesional y sobre todo, comprometida.”

Lo cierto es que las personas recurren a muchas y diversas fuentes de fertilidad para responder a sus preguntas. Las páginas de Internet especializadas se consideran las fuentes más útiles, incluso por delante de los medios de comunicación. Pero, los casos personales siguen despertando más confianza y credibilidad. Y sobre todo si los cuentan mujeres como Eva María.

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